Y en su nombre pondrán las naciones su esperanza." (Mt 12:21)
Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo... (1Jn 3:23)
Los primeros cristianos fueron conocidos como “todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (1Co 1:2). Aunque el nombre "Jehová" no fue empleado en ninguno de los escritos del NT, sí hubo un "nombre que está sobre todo nombre" empleado constantemente (Ef 1:21; Fil 2:9; 2Tes 1:12; Col 3:17; 1Jn 3:23; Ap 2:13). El nombre de Jesucristo “se hizo famoso” en el Nuevo Testamento (Mc 6:14). Los cristianos siguieron fieles a su nombre (Ap 2:13; 1Jn 5:13).
Oramos así, de modo que el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado por medio de ustedes, y ustedes por él, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo. (2Ts 1:12)
Uno de los discursos más conocidos sobre el nombre de Jesucristo se encuentra en Hechos 4:7-18, donde se les preguntó a los apóstoles en qué nombre sanaban y predicaban. La conclusión es que el nombre de Jesucristo es exclusivo, y no tiene competencia...
De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos. (Hch 4:12)
muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no sólo en este mundo sino también en el venidero. (Ef 1:21)
Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él. (Col 3:17)
De hecho, la prueba de salvación es que Jesucristo sea Señor (Rom 10:9). Sólo el Espíritu puede dirigirle a una persona decir que Jesucristo sea el Señor (1 Cor. 12:3). La iglesia primitiva enseñaba que Jesucristo es Señor (2 Cor. 8:6).
que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. (Ro 10:9)
El nombre para Dios, “Jehová” [Hebreo YHWH], sólo se encuentra en el Antiguo Testamento. Los TJ metieron “Jehová” en el Nuevo Testamento a pesar de que ningún manuscrito antiguo del NT en existencia utilizó “Jehová”. Los apóstoles, sin embargo, jamás emplearon el nombre “Jehová” en todos sus escritos. Responden los TJ que el “nombre divino fue removido por la iglesia apóstata”. Esto no es creíble a la luz que existen fragmentos del Nuevo Testamento desde el 2° siglo, y ninguno contiene el “nombre divino”. Pero aún si hubiera sido posible remover de los manuscritos del Nuevo Testamento el “nombre divino”, no existe ninguna enseñanza apostólica instruyéndonos a dar significado especial al “nombre divino”. Si tuviera importancia este nombre, ¿por qué no le dan importancia los apóstoles de Jesucristo?
El "Nombre Sobre Todos" en el Nuevo TestamentoEl lugar donde se debate sobre el nombre JEHOVÁ, o YHWH, no es el Nuevo Testamento. Ahí el tema era exclusivamente el nombre poderoso de Jesucristo (Ef 1:21; Fil 2:9; 2Tes 1:12; Col 3:17; 1Jn 3:23; Ap 2:13).El nombre de Jesucristo “se hizo famoso” en el Nuevo Testamento (Mc 6:14). Los cristianos siguieron fieles a su nombre (Ap 2:13; 1Jn 5:13). Parece que NUNCA habrá un nombre mayor que el de Jesucristo... muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no sólo en este mundo sino también en el venidero. (Ef 1:21) |
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En cuanto a los nombres de Jesucristo, es TODO para nosotros... ...muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque no sólo en este mundo sino también en el venidero. (Ef 1:21) |
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Los apóstoles no hacen gran cosa de nombres deletreados, sino la identidad de los personajes. En particular, los apóstoles hablan del poder del Hijo, que tiene muchos nombres, pero cuyo "nombre" es poderoso... Si gustas, llámale "Jesús de Nazaret", pero es la "piedra desechada por los constructores" y "el único nombre dado debajo del cielo" para salvación (Hch 4:10-12). O si gustas, llámale "Verbo de Dios", y mediante su nombre recibes la autoridad de ser hecho hijo de Dios (Jn 1:12-14). O si gustas, llámale "el León de la tribu de Judá", que venció cuando no hubo quién en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra digno de hacerlo (Ap 5:2-5). O si gustas, llámale "¡Señor mío y Dios mío!", como hizo Tomás al creer en Él (Jn 20:28). O si quieres, ponle estos nombres: "Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz". (Is 9:6) |